Gabriel's profileLA TORTUGA AZULPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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November 25 Conocer es más que pensar."Conocer es más que pensar. Para tener conocimiento hay que salir del ámbito del pensamiento y el concepto, hacer síntesis con algo externo a ese ámbito, básicamente con "la experiencia" en algunos de sus aspectos, el oportuno según los casos." José Gómez Caffarena Día de desasosiegoBella caricia la que roza mi cara cuando tus ojos distraídos rompen la nada. Siento la vida pasar, porque lo nuestro es pasar, si hago caso a Machado y a mi pesar. Siento y hasta casi veo los minutos resbalar sin que yo pueda hacer nada, o lo que es peor, sin que yo haga nada. Ninguna fuerza surge de mi interior excepto una angustia tan sutil como su fuente. Flota la pregunta por el sentido y la búsqueda de la belleza, de la letra y la metáfora perfecta ¡Cómo si algo así existiera! Y aún así la busco. La busco en los libros de otros y en los recovecos de mi difusa alma. Nadie conoce mejor que el sabio, también llamado necio, lo duro que es el hastío, la desidia y la desilusión de creer que uno lo sabe todo y no hay nada nuevo bajo el sol. Por eso ya desde antiguo los filósofos han luchado contra los sofos. El filósofo es aquel hombre adulto que no ha perdido la mirada del niño, o se resiste a perderla. Aquel amante de la sabiduría que, como el príncipe del cuento, en el fondo no quiere alcanzar a su amada porque sabe que en ese mismo momento es cuando todo se acaba. Ni saberlo todo, ni no saber nada... máximos enemigos de la filosofía; dogmatismos y escepticismos. Y no por lo que defienden en sí, sino por que son los enemigos que habitan en todo hombre. Siempre ahí, acechando como una pantera negra a la que sólo se le atisban los ojos amarillos tras los matorrales negros. Sólo el miedo ancestral a la pantera del escepticismo y dogmatismo explica la reacción tan visceral de los gigantes del pensar. Sucumbir a ella implica parar, no actuar, dejar de ser otro y tener que verse a uno mismo, frente a frente, sin tapujos ideales. El occidental se siente a gusto con su condición, a la que llama humana. Condición de búsqueda continua y sin solución. Oriente, más acostumbrado a la vida selvática, bien que ha convivido con la pantera, como hizo el arquetípico Mowgli de Kipling con su Bagheera, sabia compañera. Ya sea por la vía dogmática o la escéptica -no es de extrañar que el budismo surgiera del hinduismo- el oriental mira de frente su circunstancia vital. Se para ante ella y contempla... aunque pocos la soportan. Unos huyen escapando por el camino de lo inasible, mientras que otros, occidentales de pensamiento ingenuo y acto irónico, o viceversa, busquen satisfacer unas necesidades materiales inventadas, pero tan bien inventadas que las ven como innatas. Por ser innatas en el ser humano intentan imponerlas a la humanidad como si fueran, no solo verdad, sino la verdad. Con todo ello, poco a poco, vamos engullendo el planeta entero con un hambre tan atroz como el que pudiera tener Cronos. Homérico apetito que, curiosamente, hunde sus raíces en no asimilar el tiempo, y aún diría el espacio, de nuestra propia existencia. Hombre blanco, nos dice la cultura inculta, ¡engulle! engulle hasta que explotes. No mires, no pienses porque no te va a gustar lo que hay detrás de tu hamburguesa hecha de hambre y miseria. No mires porque no te va a gustar la culpa. No mires porque no te va a gustar la nada que sostiene tu existencia. Dedícate a comprar y paga a personas que piensen por ti, que justifiquen lo injustificable para apaciguar a la maltrecha conciencia. Único fragmento humano, aunque moribundo, que nos queda. Porque la conciencia es siempre de algo y de alguien, y si ese algo y ese alguien no son más que ilusión, sólo le queda más que dudar de sí. Pero las conciencias, por lo menos algunas, y mejor llamarlas personas, ¡divinas ellas! se resisten; gritan, se indignan, lloran, piensan y crean y aman. Único signo de esperanza para el hombre que no quiere convertirse en un simple picor de trasero de un universo que con un sutil e impreciso gesto extirpa de su ser. Bella caricia la que siente mi alma cuando veo tu dulce caminar hacia la esperanza que anuncia un viejo sitar. |
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