Gabriel's profileLA TORTUGA AZULPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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February 19 UN DIFÍCIL EQUILIBRIOCon el tiempo observo que mi vida viene a ser el diálogo tripartito entre un hombre estético, uno ético y otro espiritual. Cuando se da el equilibrio entre estas tres categorías me siento en paz conmigo mismo y con el mundo, en tanto que lo veo lleno de sentido. Pero el equilibrio es frágil, y algunos dirían que ilusorio; simplemente hay que leer a Kierkergaard, o al genial poeta Oliverio Girondo que, con perdón, le dio gana de enviar todas estas personalidades a la mierda.
En muchas ocasiones me pierdo en lo estético. Me embriaga el placer de la contemplación: un color, una luz, un sonido, tal vez un sabor y por supuesto, una voz. Tal frenesí sensorial y emocional, a no muy tardar, muestra su superficialidad si no va acompañado de una fuerte carga ética. Una ética que busca el acto generoso, universal, aunque consciente de la labilidad; es decir, fragilidad y limitación del ser humano, consciente de mi fragilidad y mi limitación. Esta ética no deja en el olvido el goce. No hay acto más bello que el acto generoso, pero aunque lo exprese así, es éste, el acto generoso, el que sustenta a aquel, el bello. Ya lo resumió brillantemente José María Valverde al decir: "Nulla estetica, sine etica" No hay estética sin ética. Tras estas celebres palabras se escondía un acto solidario como pocos dentro del mundo académico. Acto que da sentido y fuerza a la tan estética frase.
Aunque siga potenciando mi sensibilidad gracias a un constante esfuerzo por llevar a la práctica una ética en continua revisión y reflexión, ésta pronto manifiesta su precariedad. Aparece en escena el mal. Un mal que desborda todo proyecto ético-utópico, por muy plausible a priori que se me plantee, o por muy humilde que sea mi deseo o mi exigencia de realización personal. En tal caso el desánimo me invade, dejando a su paso unas infructuosas lágrimas que simbolizan, tal vez la compasión, seguramente la desesperanza.
Mi vida espiritual, pese a su inefabilidad, o tal vez por esa su condición, fundamenta y consigue dar sentido a lo que se me presenta sin él. Poco más puedo decir, pues la razón lingüística queda lejos, muy lejos de una experiencia de amor, unión, sentido y todo un infinito etc. que no termina de agotar un abismo inasible desde donde se cimienta toda una actitud de vida. La mía. February 10 COMPARACIONES EQUÍVOCASCreo que la idea de que los idealismos absolutos, cuyo máximo exponente es el sistema hegeliano, comulgan o compaten una visión del mundo similar con la religiosidad mística y/u oriental, no es cierta del todo; es más, diría que son posturas radicalmente distantes. Si bien es verdad que el místico cree tener una experiencia de unión con la totalidad de la realidad, y el filósofo idealista absoluto confía en "la razón", no en su razón, aunque curiosamente suelen cuincidir las dos, para conocer la totalidad de la realidad, esto es Dios. El místico sabe a ciencia cierta que su íntima experiencia es absolutamente incomunicable en su plenitud. Todo juego simbólico utilizado con el fin de expresar las experiencias de la realidad, de unidad, o el nombre que se le quiera dar, siempre es precario. Esa precariedad fundameta la relativización del discurso y posibilita el posible diálogo entre hombres y tradiciones. El filósofo de corte idealista absoluto tiene la verdad, verdad que es expresada en el lenguaje. Lenguaje que, interesadamente, rehuye a analizar. Tal actitud imposibilita cualquier diálogo, culquier tipo de acercamiento que no sea prosiletista, cuando no violento. La historia más que hablar, nos grita al respecto.
La religión que profeso, la ideología a la que estoy adscrito, la visión del mundo que defiendo... ¿No será una especie idealismo absoluto disfrazado de religión, política o dogmática opinión? ¡¡Qué buena pregunta para analizar en la intimidad!! |
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